Me asomo por los barandales al claustro de este antiguo cuartel, más antiguo aún convento. La mirada se posa sobre el albero y almagra de sus arcos, en sus luces y sus sombras. Partido a cuchillo, sol y sombra, sobre el gris del pavimento. Algún pájaro lo cruza de repente y en vuelo libre se precipita sobre sus muros. Tras los cristales de la biblioteca, el juego de la vida y la muerte, de las esperanzas y las desilusiones.
A través de los años ¡cuantas vidas se derramaron en este espacio! ¡Cuantas se rehicieron! ¡Cuantos nervios, alegrías, inquietudes... amores!
Hoy, como cada año, una nueva promoción, un nuevo aliento de vidas cada una con sus aspiraciones, venidas de cualquier parte, a intentar aprender, investigar, encontrar su camino en el arte.
Con el mar pisándonos los talones, nos encontramos con nuestro más inmediato futuro: ¿Quienes serán estos seres? ¿Como son? ¿Qué quieren?
De nuevo, como cada año, un único deseo ¡Suerte!
viernes, 3 de julio de 2009
Los barandales del claustro
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Lo tendremos que averiguar poco a poco :)... durante 4 años y algunos de ellos incluso más.
ResponderEliminarYo también los observo desde los cristales de la biblioteca, cuando están desinhibidos, cuando se toman un respiro y es grato mirarlos.
Esperemos que a todos, antiguos y nuevos, les vaya muy bien y encuentren lo que buscan.
Que bien escribes! :)
Un besote,